(El Universal) Era la trágica tarde del 4 de noviembre sobre la calle Monte Pelvoux. Acababa de desplomarse la aeronave en que viajaban el secretario de Gobernación y ocho personas más. A 21 días, Rodrigo sigue grave, pero su familia se siente en deuda permanente con Moisés, por haber arriesgado su vida por Rodrigo.
Dos jóvenes, Rodrigo, de 28 años, y Moisés, de 23, coincidieron la tarde del 4 de noviembre como consecuencia de la caída del Learjet 45 en la ciudad de México.
No eran los rumbos donde Moisés vende zapatos, pero esa tarde se había citado con un amigo a la vuelta de Monte Pelvoux para recibir 100 pesos prestados y poder comer algo ese día y quizá el resto de la semana.




