(EFE) - Un ataque que no dejó víctimas, ocurrido anoche contra la cadena Televisa en Monterrey, norte de México, puso nuevamente al descubierto los riesgos del ejercicio del periodismo en este país, que organizaciones internacionales de profesionales consideran de los más peligrosos en Latinoamérica.
El Grupo Televisa condenó el lanzamiento de una granada de fragmentación y varios disparos contra su sede en la capital de Nuevo León, una acción que se investiga desde el Gobierno federal y tras la cual podría estar el crimen organizado.




