Resulta imposible no advertir el doble lenguaje, incluso la doble moral que se manifiesta en nuestra sociedad al juzgar determinados hechos. Por ejemplo: la aprobación de la ley que autoriza en el Distrito Federal el matrimonio y la adopción entre parejas del mismo sexo.
Leer la noticia en El Economista | Adolfo Sánchez Rebolledo: Intolerancia y reformas
Etiquetas: Sociedad, finanzas




Ciudad de México