El sufrimiento, personal o comunitario, suele tener límites. Cuando se rebasa la capacidad de soportarlo, quien, o quienes lo padecen, pueden o no responder. Si se trata de una persona enferma –sufrimiento físico– la opción podría ser abandonar el tratamiento y buscar otras alternativas; si la condición es terminal, es lícito bregar…
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