Más allá de la bien estructurada primera intervención de Javier Sicilia, el encuentro en el Castillo de Chapultepec (23 de junio) me dejó un pésimo sabor de boca. Me pareció una ópera bufa en la que cada uno de los intérpretes había aprendido, más o menos, su papel. Y aquí incluyo la escena del escapulario, que finalmente no fue el…
Leer la noticia en La Jornada | Octavio Rodríguez Araujo: Tutti contenti
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